Don't look back in anger, la batalla ganada por Oasis más allá de Blur
Ya en la entrada dedicada a Weezer y a su inolvidable Buddy Holly hacía referencia a aquel amigo de instituto con el que compartí innumerables y larguísimas tardes de discusiones. Puede resultar chocante, pero nuestro grado de confraternidad crecía exponencialmente en función de las controversias creadas entre nosotros, era un toma y daca constante. Supongo que todos, de un modo u otro, hemos tenido a ese amigo al que le decías que no habías estudiado y luego sacabas un 9, el "qué cabrón..." y su cara de contrariedad era un premio mayor incluso que el propio sobresaliente... lo jodido era cuando te la metía él a tí.
Fue sin duda una relación amor-odio de dos personas a las que gustaba pasar muchas horas juntos totalmente antagónicas en TODOS los aspectos que uno pudiera imaginar: Cine, fútbol, fiestas, resultados académicos, vestimentas, ideas políticas... y como no, música.
Aquí es donde la lucha se desarrolló con más fiereza que en cualquier otro campo mencionado, una batalla despiadada y cruenta en la que las bandas y artistas del agrado de uno de los combatientes alcanzaban la consideración de deidad con la misma facilidad que las del contrincante eran calificadas de bazofia y bodrio para abajo.
Concretando, si yo atacaba con Motley Crue, Iron Maiden o Metallica, él replicaba con Lenny Kravitz, U2 o R.E.M; cuando él arremetía con Pearl Jam, Nirvana o Cranberries, yo contrarrestaba con Alice in Chains, Megadeth y hasta El último de la fila.
Pero si hubo una batalla especialmente sangrienta y despiadada, esa fue sin duda la llevada a cabo por nuestras armas más poderosas, nuestros buques insignias: Guns N´ Roses VS Oasis.
Pasados ya algunos (muchos) años, la guerra, al igual que nuestra maravillosa-tóxica amistad, se enfrió hasta el punto de desaparecer. Puestos a dilucidar quién alcanzó finalmente la victoria, lo lógico sería pensar que fue él quien ganó, ya que pasados unos años yo acabé escuchando (e incluso amando) a muchas de las bandas que mi contrincante usó para herirme en el pasado; sin embargo, quiero pensar que vencí yo, ya que estoy seguro que él jamás se dió la oportunidad de escuchar mis misiles. Ya sabéis como funciona esto, antes muerto que rendido.
Llegados a este punto, me gustaría destacar que, durante tan implacable contienda, existieron algunas maravillosas treguas de gusto común como Smashing Pumpkins, Alanis Morissette, No Doubt o Green Day. En este sentido, nunca olvidaré aquella tarde jugando a un pixelado videojuego de fútbol en un viejo PC en la que rogué escuchar una y otra vez esta Don´t look back in anger durante varias horas. Alzo la bandera blanca, nunca una derrota fue tan dulce.
No sé qué diablos tiene esta canción que me hace escucharla demencialmente una y otra vez, supongo que Manchester tiene la culpa. Y es extraño, porque mi aversión hacia Oasis no es debida única y exclusivamente por hacer la contraria a mi contendiente, Liam Gallagher es alguien que siempre me cayó realmente mal. Y es que un tipo que suelta perlas contra compañeros de profesión del calibre "¿Kurt Cobain? Fue un imbécil que no pudo soportar la gloria", "Bono se me acercó y me dijo: "¿Cómo andas, hijo?" No soy tu hijo, pedazo de imbécil, contesté" o "¿Ozzy? Es un retrasado si me lo preguntas", contra su propio hermano como "¿Dos hermanos talentosos? ¡Hay un sólo hermano talentoso en mi grupo!" o "Soy mejor cantando que Noel" y que tiene un ego tan desmesurado como para lanzar afirmaciones del tipo "Está Elvis y yo, no podría decir cuál de los dos es mejor...", “Puedo ponerme triste, pero no por mucho tiempo. Solo me miro al espejo y veo lo jodidamente hermoso que soy’” o "Soy Liam Gallagher, y estoy en Oasis. Todo el mundo me envidia y los que no, deberían", en verdad que no merece mi simpatía.
A pesar de todo, es innegable la importancia de Oasis en la década de los 90, donde lideraron aquel movimiento musical denominado Britpop junto (por encima quizás) a otras formaciones como Blur, Pulp, The Verve o Suede entre otros. Sin duda una de los más populares y característicos acontecimientos en lo que a música se refiere de aquella época.
Y centrándonos por fin en la canción, decir que nace en el ´95 en París durante una gira junto a The Verve. Mientras esperaban su turno en el camerino, Noel improvisó unos acordes a los que empezó rápidamente a dar forma. De hecho, tan sólo dos días después, durante la prueba de sonido en el Sheffield Arena, tomó su guitarra y comenzó a tocar una llamativa melodía improvisando una letra que dejó impresionado a su hermano Liam. Tal vez la aprobación de su hermano fue la chispa para que rematara las líricas y permitirse el lujo de interpretar parte del tema esa misma noche.
Una vez terminada, y ya en los estudios de grabación, surgió una gran polémica sobre quién sería el vocalista tanto en éste tema como en Wonderwall (ya reseñada en el blog). Noel se sentía en pleno derecho de cantar esta canción, ya que iba dedicada a su novia de entonces. Sin embargo, el caprichoso de Liam pataleó hasta conseguir ser él quien la interpretara, cediendo Don´t look back in anger a su resignado hermano.
Respecto al significado de las letras, siempre es complicado interpretar las composiciones de estos hermanos, más aún al conocer el hecho de que Noel admitió hacerlo bajo los efectos de las drogas. Más sencillo resulta afirmar que la frase "So I start a revolution from my bed" iba dedicada a John Lennon y que el tema fue el responsable de que despidieran a Tony McCarroll, batería y miembro fundador de esta controvertida formación.
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