martes, 22 de septiembre de 2026
JakeSnake
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viernes, 15 de mayo de 2026
Limelight: Cuando ser una estrella del Rock no mola. Rush
¿Os apetece un trío? A mí también, pero no ese tipo de trío que ahora mismo se está dibujando en vuestro perverso y depravado pensamiento, el que yo os planteo es el conformado por Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart. En otras palabras, RUSH.
Joder, os prometo que me es imposible entender cómo se me ha podido pasar referir antes de este supergrupo canadiense, y que haya caído en la cuenta de tal despropósito tan sólo pocos meses después y a causa de conocer la noticia de su definitiva separación tras más de 40 años de actividad. De verdad que se me antoja como algo imperdonable -especialmente para mí mismo- teniendo en cuenta que se trata de una de mis bandas de cabecera, de esas por las que sientes un cariño especial y que consideras casi como algo propio, ya que tan sólo unas pocas elegidas distingues con tamaña regalía.
Por cierto, que lo de "supergrupo" no va sólo por aquello de emplear la fórmula de power trio al estilo Cream, CS&N o GFR, va más dirigido hacia el virtuosismo de cada uno de los tres integrantes, una seña de identidad indisolublemente ligada a Rush.
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| Alex Lifeson, Neil Peart y Geddy Lee |
Sigamos con los tríos. ¿Qué elegís entre 2112, Permanent Waves o Moving Pictures? Pues yo me decanto por lo que creo que haría la mayoría, Moving Pictures, un disco que trasciende más allá del Rock progresivo para convertirse en uno de los mejores álbumes de Rock de la historia; como decía mi amigo Paco de la Torre cuando colaboró en nuestro blog, estoy dispuesto a discutir tal afirmación con cualquiera que se precie...
Consiguió tal logro además en un momento -comienzos de los 80- en el que el el Rock Progresivo comenzaba a estar pasado de moda, ya no molaban los largos desarrollos melódicos y sí esa inmediatez que proporcionaba aquella estrafalaria y adorable explosión Pop y Soft Rock de consumo inmediato gracias, a entre otras cosas, un setlist absolutamente perfecto, de esos que uno de aprende de memoria y en orden...
Y ya que hablamos del setlist, y como la cosa va de tríos, permitidme que os proponga un último: ¿Tom Sawyer, Limelight o YYZ? Díos mio, menudo tres pepinos!!! Complicado elegir...
Me perece que en esta ocasión no voy a inclinarme hacia lo que creo haría la mayoría, pues Tom Sawyer probablemente sea su canción más reconocida en todos los sentidos. Tampoco lo haré hacia esa joya instrumental que supone YYZ, me es inevitable hacerlo por Limelight, entre otras cosas, por sus magníficas líricas:
Si ya de por sí Neil Peart ha sido todo un referente para un servidor por su asombrosa capacidad y talento tanto en la composición, innovación, evolución y ejecución de la batería, la veneración alcanza cotas que muy pocos consiguen -para mí- en el momento de asumir que también es un fantástico letrista, el principal de la banda, con un estilo muy ecléctico y conceptual sobre temáticas que van desde lo fantástico y ciencia ficción hasta progresivamente temas más terrenales, más humanos y emocionales, lo cual en verdad provoca una cierta división de opiniones entre los fanáticos de la banda.
En esta en concreto nos habla en primera persona (al parecer es un tipo bastante tímido) de lo duro que puede llegar a ser convertirse una estrella del Rock, sobre la fama y la inevitable invasión de privacidad que todo esto provoca. Alguno pensará que sea una queja un tanto superficial, pero es algo que creo bastante congruente, tiene que ser espinoso cuanto menos vivir en un escenario constantemente iluminado. Incluso se atreve a aconsejar a aquellos que desean vivir el denominado sueño universal, que la vida real es algo más profundo que el hecho de aparentar. Para finalizar parece que pide un poco de comprensión al afirmar que no tiene corazón para mentir y fingir dispensar un trato cercano hacia un perfecto desconocido, seguramente ese que le pide un autografo o incesantemente le apunta con el objetivo de su cámara.
Respecto a lo musical, consiguieron un equilibrio perfecto entre sus complejas composiciones y cierta comercialidad, lo que yo suelo llamar virtuosismo accesible. En lo que se refiere al videoclip, aparecen en un aparentemente cálido y acogedor estudio de grabación (Le Studio, Quebec, Canadá quizá??) rodeados en el exterior por tal cantidad de nieve que resulta inevitable pensar en un frío y una soledad tan manifiesta que parece imposible que nadie pueda tenerlos en su punto de mira.
JakeSnake
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I'm Gonna Getcha Good!: De cómo Shania Twain me atrapó por siempre
Pero mira que me gusta a mí esta señora oiga, incluso muchas de sus canciones!!!😜
Venga vale, admito que puede que sea una broma sexista y hasta de mal gusto, pero lo cierto (y valga por adelantado la redundancia) es que es cierto. Es de esas mujeres que además de cantar muy bien y de tener algunas canciones que despiertan un notable interés en mí, poseen un atractivo físico que llama poderosamente mi atención. Lo mismo me sucede con otras féminas ya en el blog referidas como Susanna Hoffs o Faith Hill, si bien es cierto que este mencionado hechizo físico -sirva esto como defensa ante futuras y posibles acusaciones- no es condición indispensable para caer rendido a los pies de otras mujeres cuyo cautivador encanto proviene de otras cualidades, tales como Whitney Houston, Tracy Chapman, Kate Bush, Dolores O´Riordan, Pat Benatar, Anita Ward, Robin Beck, Martika, Carly Simon, Joan Osborne, Linda Perry, Tasmin Archer y un montón más
Eilleen Regina Edwards, verdadero nombre de Shania, sufrió una infancia tremendamente complicada debido al divorcio de sus padres, una situación económica bastante precaria y la muerte de su madre y padrastro en un accidente de tráfico. Todas estas coyunturas provocaron que Shania tuviera que encargarse de sus hermanos pequeños y así iniciar su carrera musical a la precoz edad de 8 años, cantando en bares.
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| ¿Guapa y con talento? Shania Twain |
El caso es que tras un primer disco en el que apenas participó compositivamente, alcanza el éxito con su segundo, The woman in me, gracias a la participación del que poco más tarde se convertiría en su marido, el aclamado Robert "Mutt" Lange, de quien ya hemos hablado por aquí a causa de su inestimable colaboración en discos inolvidables de bandas de la talla de Def Leppard, AC/DC o Bryan Adams.
La estrecha relación entre Shania y Robert, además de un hijo y de un divorcio relacionado con un famosísimo intercambio de parejas, alumbró los tres Lps más ilustres de Shania, el citado The woman in me, el rompe récords Come on over (álbum más vendido por una artista femenina, álbum de música country más vendido de todos los tiempos, el álbum mejor vendido de la década de los 90s, y el noveno álbum mejor vendido de toda la historia de la música) y Up!, en el que aparece la canción de hoy.
Quizá hubiera sido más acertado destacar algún otro tema más notable como Man! I feel ike a woman, That don't impress me much o la baladísima You´re still the one, pero esta I'm Gonna Getcha Good! -como su propio nombre indica- me atrapó, me dejó literalmente paralizado tal y como me sucedió anteriormente con otras canciones la primera vez que las escuché, como In my dreams with you, Wuthering heights, The power of love, The riddle, In a big country y alguna que otra más.
Además llegó de la manera más inesperada, en una actuación en el programa televisivo Operación
En fin, que si no salió antes por aquí fue porque no entraba dentro de nuestro temporal margen de actuación (vuestro desconocimiento de ello nos tiene consternados). Os dejo con una de las innumerables versiones oficiales que Shania Twain realizó para este sencillo, podéis encontrar un buen numero de ellas en Bonus Tracks ↑
JakeSnake
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De frente y enfadados con el mundo tras unas RayBan negras. The Jesus and Mary Chain
Hace tan sólo unos días, no recuerdo muy bien porqué, alguien -al que apenas acababa de conocer- me instó a definirme en cinco o seis palabras a mí mismo. Lo sé, no es una pregunta al uso, una de esas que uno reciba todos los días, a no ser que sea tu psicólogo, supongo, y menos aun cuando quien la formula es un perfecto (casi) desconocido. El caso es que el tipo -al cual no se si agradecerle o reprocharle su peculiar curiosidad- hizo que comenzara a plantearme cosas que hasta ahora no había ni tan siquiera pensado. Y aunque muchas de ellas rozan lo trascendental en mi ámbito vital, hay otras mucho más livianas y menos relevantes, como por ejemplo la manera en la que me definiría musicalmente.
Como es lógico, no me estoy refiriendo como músico (en ese sentido sería un batería frustrado que nunca se atrevió a intentarlo seriamente), sino como oyente, da igual si uno ejerce la melomanía o la indiferencia musical.
Puede que a alguno le parezca una completa sandez, pero a mí me parece un ejercicio bastante interesante y me gustaría que, si gustáis de comentar, dijérais como os autodefiniríais en este sentido; para romper el hielo, yo me declararía fiel (cuando un grupo me gusta, lo hace para siempre), apasionado (¿porqué sino llevo 10 años ya escribiendo sobre canciones cuando apenas nadie lo lee?), machacón (soy capaz de escuchar un álbum 200 millones de veces y no hacerlo sobre otros discos de la misma banda o afines) melódicamente Hardrockero (aunque el paso de los años me está permitiendo ver nuevos países del abanico) y ochentero (es la década que siempre me trajo musicalmente de cabeza en la mayoría de sus estilos).
Y aunque sigo teniendo ciertas dudas de esta auto definición, las mismas desaparecen a la hora de hacerlo en el sentido contrario, o sea, de lo que no soy: entre otras muchísimas, no puedo con el Rap, apenas tengo paciencia con las canciones de los últimos años, la Salsa y derivados no es capaz de mover ni un sólo músculo de mi cuerpo (sin alcohol mediante, claro) y siento cierta aversión hacia lo Indie o alternativo (también soy un obtuso etiquetador de estilos musicales, podéis incluirlo arriba...)
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| Los hermanos Reid sin gafas de sol |
Es curiosa la historia de estos dos hermanos escoceses Jim y William Reid, una especie de solitarios rebeldes sin causa aparente contra todo el panorama contemporáneo a su actividad ochentera, que apenas interactuaban con su público excepto para incitar a la violencia en sus extraños (y muchas veces cortísimos) shows y que se convirtieron en la punta de lanza de aquello que fue llamado Shoegazing.
Y si llamativa es su historia, no menos lo es la consecuencia que su música produjo a nivel popular, ya que esa actitud extremista un tanto Punk concretada en sus composiciones llenas de distorsiones corrosivas encerradas en un muro de sonido que nada tenía que envidiar al de Phil Spector, de oscuras, en ocasiones angustiosas y hasta psicodélicas líricas y cuyas melodías bebían directamente de manantiales inspiracionales que iban desde la dulzura Pop de los Beach Boys (no te pierdas su rabiosa versión de Surfin´ USA o la estupenda de April Skies) o The Shangri-Las hasta la evidente crudeza de Velvet Underground, convirieron a JAMC en una banda de culto en el ámbito alternativo, especialmente debido a la publicación de sus dos primeros trabajos, Psychocandy y Darklands.
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| Portada Automatic JAMC |
Respecto a la canción, me encanta ese aire Punk que supieron imprimir a este proyectil underground que tan sorpresiva y amablemente contrasta con unas líricas bastantes afectuosas y atractivas teniendo en cuenta como se las gastaban estos dos hermanos reconocidos consumidores de estupefacientes que siempre vestían de negro y que escondían esa delicadeza que mencionamos tras unas eternas RayBan negras.
JakeSnake
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Porque el amor no entiende de raza, edad, sexo o condición, sólo pienso en tí
En entradas anteriores dedicadas a la música patria, como por ejemplo las dedicadas a Antonio Vega, El último de la fila, Manolo Tena o Los Secretos (incluso Saratoga), reconozco que nunca he sido un gran seguidor de la música cantada en español, y que es una de las numerosas cuentas pendientes que tengo en esto de la música. Y aunque pasa el tiempo y la cuenta sigue pendiente, sigo encontrando artistas y sobre todo canciones ante las que me es imposible no caer rendido.
Lo cierto es que mi sometimiento en el caso de hoy nunca fue tal (ya apareció por aquí junto a El hombre del piano), o al menos no nuevo, pues ya incluso desde que apenas era un niño, he sentido algo especial por esta canción. Y es que siempre me fue inevitable dejar de sentir cierta emoción al escucharla, especialmente cuando Víctor Manuel entona más grave aquello de "juntos de la mano, se les ve por el jardííííín", rematando el momento de congoja la acertadísima frase de "no puede haber nadie en este mundo tan feliz", qué gran verdad. Quizá no comulgue en muchos aspectos con el cantautor asturiano (no voy a entrar aquí en ese jardín, valga la redundancia), pero es innegable que la de hoy es una muy buena canción. De hecho, y en propias palabras del compositor, la que más alegrías y dinero le ha dado.
Y no solo porque suene bien -a mí me sigue sonando genial- sino también por la historia que hay tras ella: Se encontraba Víctor Manuel en un hotel desolado de Montilla (Córdoba) un domingo por la tarde justo antes de un concierto leyendo un periódico local, cuando la foto de un artículo llamó poderosamente su atención. Se trataba de un reportaje acerca de un colegio de discapacitados psíquicos llamado Promi sito en la localidad de Cabra y dirigido por un cura y su hermano en el que los padres internaban a sus hijos, quienes haciendo muebles se financiaban ellos mismos su estancia y manutención, e incluso a veces podían mandar dinero a casa.
Pero como digo lo que en un primer momento le impactó fue la foto que acompañaba al artículo, en la que se veía a un chico y a una chica agarrados de la mano sobre una leyenda parecida a "Cuando terminan de trabajar, Juan y Carmen se dan la mano y pasean por el jardín". Y he aquí el quid del asunto, pues Mariluz y Antonio (que en realidad era como se llamaba la pareja), dos internos del centro, se habían enamorado, y lo más sorprendente, pretendían casarse.
Como es lógico, teniendo en cuenta las distintas capacidades de estas personas, y más aun tratándose de 1979 (los padres se negaban a proporcionar métodos anticonceptivos a los internos, por ejemplo), fue este todo un acontecimiento local que Víctor Manuel convirtió en noticia nacional e incluso más allá. Como curiosidad en este sentido, permaneció vetada varios años en Argentina durante la dictadura de Videla, por el rojismo del autor, supongo.
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| Mariluz, Antonio y Víctor Manuel, nuestros tres protagonistas de hoy |
En una segunda parte nos habla de Antonio, cuya distinta capacidad en este caso es genética. Cuando uno escucha lo de "aquello era un castigo del Señor" o "le buscó un lugar para olvidarlo" es inevitable dibujar mentalmente una imagen antigua, rancia, eran otros tiempos.
En la tercera y última nos habla de los dos, de cómo en el comedor ella le regala una flor y él le dibuja algo parecido a un corazón. ¿Veis por lo que digo lo de acertadísma la letra?
Pensaba antaño que era esta una canción triste, por su musicalidad, por la taciturna ternura que inspiran estas personas de distintas capacidades o por las rancias trabas sociales y legales (incluidas la de la Iglesia Católica) que la pareja encontró, pero comprendí que no, que por el contrario se trataba de una canción alegre, una loa a la superación de dos personas felices hasta la extenuación que se aman sin condiciones y que finalmente superó todo obstáculo que se les puso por delante y consiguió lo que más querían, casarse, tener hijos (3) y envejecer juntos. Sin duda una victoria distinta de dos personas diferentes.
La canción consiguió mostrar un poco más la situación de estas personas con discapacidad psíquica a la mayoría de aquellas que no cuentan en su propia familia o en su círculo más cercano con alguien con estas peculiares circunstancias. Y más importante aun, todavía lo sigue haciendo, tanto que incluso en 2010, más de 30 años después de ser lanzada en una entrega de premios literarios en honor a la canción, coincidieron los tres protagonistas de hoy.
JakeSnake
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Yngwie Malmsteen, el virtuoso y egocéntrico genio del Metal Neoclásico
Antes de nada comenzaré diciendo que parte de esta entrada, al igual que sucedió con la de Bad English, está basada en la que originalmente fue creada para el blog Comunidad del #FFVinilo y publicada en el mismo hace un par de semanas. Un placer siempre poder participar en tan inmenso (por calidad y cantidad de reseñas) blog, aunque sea más tarde de lo que prometí...
Quién más quien menos, aunque no sea gran seguidor del estilo Heavy Metal, conoce el nombre de Yngwie Malmsteen. Y no, no lo digo por ser uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos, a quien se le atribuye la mayor influencia en la creación del subgénero conocido como Metal Neoclásico, tampoco por ser uno de los grandes exponentes de la técnica guitarrística denominada Shredding, ni tan siquiera por participar en grupos de la talla de Steeler o Alcatrazz, si no más bien porque con ese nombre tan particular, una vez lo has escuchado, difícil es que se te olvide.
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| Portada Odyssey´88 |
Corría 1988 y este era el cuarto trabajo en la carrera del explosivo y virtuoso guitarrista sueco, quien en lo personal no andaba en su mejor momento debido a la muerte de su madre y a un accidente de tráfico estando ebrio. Como comentaba, para muchos este fue su trabajo más blandito, acusado incluso de comercial. Hasta he leído que fue como una especie de traición a sí mismo, algo bastante desproporcionado a mi parecer. Pues qué queréis que os diga, si esto es traición, bendita infamia!!!
En la discográfica pensaron que sería buena idea sumar al equipo de Malmsteen (los no justamente valorados hermanos Anders y Jens Johansson más el inquieto bajista Bob Daisley en tres de los temas) a un experimentado vocalista a la vez que compositor, en este caso Joe Lynn Turner, quien en aquel momento estaba en paro tras su periplo en Rainbow. Además, imagino que quienes tomaron esta determinación tuvieron en cuenta que Turner ya estaba acostumbrado a lidiar con figuras de exacerbado ego, llámese en esta ocasión Ritchie Blackmore. Para muchos esta no fue una buena decisión, ya se sabe que estas fuertes personalidades de desmedido egocentrismo no suelen ser compatibles entre si, o al menos no por mucho tiempo. Lo cierto es que la relación laboral duró lo justo y necesario como para finalizar el disco y poco más, sin embargo para mí fue una decisión excelente y acertadísima, no hay más que escuchar esta joyita.
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| Yngwie Malmsteen y Joe Lynn Turner, dos enemigos íntimos |
Y ya que hablamos del setlist, no me voy a quedar con las ganas de al menos mencionarlo completo. Para ello agruparé los temas en instrumentales (Bite the Bullet, Memories y mi favorita Krakatau), en lentas (Dreaming (Tell Me) y Hold on), en cañeras (el himno Rising Force, Faster than the Speed of Light y el trallazo Riot in the Dungeons) y finalmente las que caracterizan especialmente el carácter de este trabajo, las más melódicas y accesibles, Déjà Vu, la guapísima Now It´s the Time y la tremenda Crystal Ball, la que quizá sea la mejor y más completa de todas.
Sin embargo desde mi primera escucha hubo una canción, debido a mi pronunciadísima y azucarada vena melódica, que se instaló de manera permanente en mi personal baúl de cantinelas especiales. Una canción que sinceramente, y esto es algo realmente sorprendente tratándose de Yngwie Malmsteen, es más cercana a Bon Jovi que a Ritchie
Why can´t the night last forever?
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No es divertido cuando sabes que vas a morir joven. Dead Boys
No me gusta mentir ni suelo hacerlo; bueno, al menos no mucho, tan sólo cuando es absolutamente necesario 😉 así que no me queda otra que admitir que sí hoy pasan por el blog Dead Boys es gracias (o por culpa, según se mire) de Guns N´ Roses. Faltaría a la verdad de igual manera si no reconociera que a punto estuve de titular este post como "¿Otra versión que supera a la original?", que es el modo en el que lo hizo nuestro amigo José GDF a propósito del cover que los GN´R perpetraron de Knockin´ on heaven´s door en una colaboración que amablemente realizó para uno de nuestros aniversarios. Además meses después, intencionadísimamente volvió a aparecer el mismo título cuando referí sobre las versión que de nuevo los chicos de Axl hicieron sobre Since I don´t have de The Skyliners.
Guns N´ Roses serán recordados por muchas cosas, entre otras por ser los principales responsables de derrocar la comercialidad rockera de la segunda mitad de los ochenta en favor de un estilo más callejero, salvaje y macarra, por ser la banda que más alcance mediático obtuvo en esa época permitiendo la supervivencia del Hard Rock en tiempos favorables a lo alternativo, por ser los autores de uno de los discos más importantes de la historia de la música en el siglo XX, Appettite for destruction, y también por obrar el milagro de una
Pero personalmente yo también los recordaré por aquel trabajo de covers titulado The spaghetti incident?, un brillante ejercicio de versiones que estimo injustamente infravalorado y por el que siento un especial cariño debido a que, entre otras cosas fue la banda sonora a través de unos Walk-Man de los innumerables trayectos a patita hacia la academia de inglés en tiempos de instituto; recuerdo incluso que cuando llegaba a la puerta, antes de llamar esperaba a que terminara esta enorme versión (con la inestimable ayuda en las vocales de Michael Monroe de los Hanoi Rocks) que realizaron sobre el tema de los Dead Boys, a todas luces para mí, la mejor de todas ellas.
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| Stiv Bators en estado puro |
Fue en el segundo Lp (un tanto inferior al primero en cuanto a crudeza, energía y sonido de producción) donde aparece esta Ain't It fun junto a otros temas que se dejan escuchar muy bien como Third generation nation, I won´t look back, Son of Sam o la versión de los Rolling Stones Tell me. La letra consiste básicamente en una serie de preguntas que ponen nítidamente de manifiesto esa ideología Punk tan inconscientemente salvaje, tan adolescente y románticamente destructiva:
¿No es divertido cuando siempre estás huyendo?
¿No es divertido cuando tus amigos desprecian en lo que te has convertido?
¿No es divertido cuando estás tan drogado que no puedes terminar?
¿No es divertido cuando le dices a ella que es solo un coño?
¿No es divertido cuando ella se va y te deja desamparado?
¿No es divertido cuando has abandonado todo grupo que alguna vez empezaste?
¿No es divertido cuando sabes que vas a morir joven?
Es tan divertido…
Aunque la letra fuera compuesta por Chrome, fue el propio Stiv Bators quien muriera joven, concretamente poco después de cumplir los 30 años en un accidente de tráfico en París, dejando para el recuerdo trabajos ya legendarios dentro del ámbito Punk en formaciones como Rocket From The Tombs, Frankenstein, The Wanderers, The Whores of Babylon, Lords of new Church y sobre todo los protagonistas de este post, Dead Boys.
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